Dedicatoria a Ginta
Ya todos dormían en sus tiendas, la noche había caido sobre las montañas del "valle de los 3 Picos".
La leña un estaba caliente, pues había sido recientemente apagada. El silencio inundaba las aguas tranquilas del lago, el viento soplaba suavemente moviendo las ramas de los árboles y las breves hojas caidas. Precioso era el reflejo de la luna en su máximo explendor sobre el lago, luna de lobos.
El poblado estaba tranquilo descansando de la dura jornada. De repente una tienda se iluminó, una de las lonas se levantó y detrás de ella salió una joven india de tez morena y pelo largo y liso; sus ojos eran negros como la mas negra noche sin estrellas. Apagó la vela y cerró la tienda.
Echó un vistazo para comprobar que nadie estaba despierto y se encaminó hacia una de las tres grandes montañas, estaban la del oso, la montaña del águila, y la del lobo. La chica se dirigio a la mas álta, la del águila. Andaba lenta y cautelosamente para no ser descubierta por nadie, su tez morena le ayudaba a camuflarse entre la oscuridad.
De vez en cuando paraba y cogía el colgante de la luna y la estrella que tenia conlando en el cuello, el colgante estaba echo de un colmillo de un lobo simulando una luna, una rama haciendo de aro rodeado a la luna y a la estrella echa con hilos.
Poco a poco fue subiendo la montaña del águila, escaló hasta llegar a la cima de esta y se colocó en la parte del águila mas alta, la parte que simulaba un pico. Se detuvo unos instantes para recuperar el aliento, el viento azotaba sus largos cabellos y acariciaba su piel morena.
Pasó un rato, ahora la luna brillaba en lo alto del cielo. La chica se puso en pie al llegar una manada de lobos que comenzaron a rodearla, la chica no parecía estar asustada, parecía que era lo que estaba esperando.
Uno de los lobos, un lobo viejo y de grisaceo pelaje se sentó al lado de la chica y miró al cielo. La chica se arrodilló, con la mano derecha acarició la cabeza del lobo y la dejo ahí. Su mano derecha estaba apretando el colgante y sus cerró sus ojos apretandolos con fuerza.
Al instante el cielo despejado se llenó de nubes, cubriendo la luna casi por completo, exceptuando una zona que quedó al descubierto. Gracias a esa pequeña parte, la montaña del águila, la joven india y los lobos, quedaron iluminados.
La joven india y el lobo pusieron sus extremidades delanteras sobre la tierra e incaron sus uñas y zarpas, respectivamente. Ya había empezado.
El lobo comenzó a aullar y su clan contestó a su aullido, mientras la chica cambiaba su oscura mirada por el color de la miel, sus colmillos le crecían, y sus orejas se volvían puntiagudas. Al final de la columna se salió una cola cubierta de pelo y un segundo mas tardele creció pelo a lo largo de su cuerpo. En un sólo instante la joven india se había transformado en una loba.
El lobo gris y ella, frotaron sus hocicos como gesto de cariño y aullaron juntos a la luna, y el clan aulló con ellos.
Por fin la joven podía ser libre, ser lo que siempre había soñado ser. Pues mientras ella llevara el colgante de la luna y la estrella seria una loba para siempre...

